• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Malkovich lleva a la locura el Informe sobre ciegos en la Sala Nezahualcóyotl

LA JORNADA /


Nota publicada: 2026-10-05

Una atmósfera lúgubre, misteriosa y sombría se apoderó de la sala Nezahualcóyotl con la puesta en escena Report on the Blind (Informe sobre ciegos), pieza narrada por el actor estadunidense John Malkovich y musicalizada con el Concierto para piano y orquesta de cuerdas de Alfred Schnittke; todo, con las potentes interpretaciones de la pianista rusa Anastasya Terenkova y de la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (Ofunam), bajo la batuta de Sylvain Gasançon.

Al filo de las 21:25 horas del sábado, el escenario se sumergió en la oscuridad y el silencio. Terenkova apareció tocando una pequeña campana, mientras la voz de Malkovich resonaba con los primeros párrafos del texto. Después, el actor se colocó junto a la pianista. Las primeras notas de la melodía de Schnittke resonaron desde las manos de Terenkova. Mientras, Malkovich elevaba el tono de su voz, acercándose poco a poco a la violencia de los personajes que acostumbra interpretar. Así comenzó el descenso a la locura.

La idea de esta obra se inspira en el tercer capítulo de la novela Sobre héroes y tumbas, escrita en 1961 por Ernesto Sabato, quien la creó como una crítica a la sociedad conservadora argentina. El episodio en concreto, Informe sobre ciegos, narra la búsqueda obsesiva de Fernando Vidal Olmos, un hombre rico, narcisista y paranoico, quien piensa que un grupo de ciegos quiere controlar el mundo. La narración describe cómo, desde niño, Vidal Olmos destruía todo atisbo de vida sólo para sentirse poderoso:

“Aprendí tres reglas: uno, Dios no existe; dos, Dios sí existe y es un canalla, y tres, Dios existe pero se adormece de vez en cuando y sus pesadillas son nuestra existencia, y así, el Príncipe de las Tinieblas gobierna mediante su instrumento, que es la secta de ciegos.”

Crítica al escenario mundial actual

En su búsqueda por culpar a alguien, Fernando Vidal comienza a ficcionar la conspiración. En su mente, los invidentes se transforman en una mezcla entre espías, masones y brujos a los cuales culpa de todos los aspectos negativos de la sociedad. En la historia completa se hace explícito que se trata de un hombre de pocos escrúpulos porque abusa sistemáticamente de su hija, Alejandra, con quien desea mantener una relación incestuosa.

El viernes pasado, durante su encuentro con la prensa, y como se consignó en estas páginas (La Jornada, 3/10/26), John Malkovich dijo sobre esta pieza: “trata de los ciegos que gobiernan el mundo, pero no los que él (Fernando Vidal Olmos) menciona. No sé si tienen la frase en español, pero en inglés decimos ‘right church, wrong pew’ (en la iglesia correcta, pero en el banco equivocado)”.

Esta lectura musicalizada trasciende los escenarios y se coloca como una crítica social vigente en consideración con los personajes políticos que hoy dominan el escenario mundial. A pesar de que no nombra a ninguno específicamente, la interpretación toma un peso fuerte hacia la situación geopolítica.

La obra culmina con Fernando Vidal aceptando su final: entiende que debe morir, que será envuelto en fuego, aunque él lo vincula con la hoguera y cree que se trata de un martirio; lo cierto es que es un fuego purificador.

La música de Schnittke es el retrato de la crisis mental que padece el personaje. El trepidante viaje entre tonalidades cubre desde el piano hasta los violines. Por momentos, el escenario se llena de oscuridad para colocar al espectador en un breve episodio de ceguera. Su descenso a las cloacas de Buenos Aires, su encuentro con una monstruosidad metafísica que lo juzga y que lo confronta con sus pecados.

Al concluir la función, el público no duda en ponerse de pie y aplaudir la genial capacidad histriónica de John Malkovich. En su genialidad, sus movimientos y su tono de voz han logrado imitar a un hombre enloquecido por su existencia. De igual forma recibe las palmas la pianista Anastasya Terenkova, quien asombra por su precisa interpretación de Schnittke.

La sala Nezahualcóyotl se convirtió en el soliloquio de un hombre que abandonó la cordura.



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