Da pena ajena observar todos los dÃas a los miembros más conspicuos de la autollamada Cuarta Transformación darse golpes de pecho y jurar que ellos no son corruptos como los de antes
Da pena ajena observar todos los dÃas a los miembros más conspicuos de la autollamada Cuarta Transformación darse golpes de pecho y jurar que ellos no son corruptos como los de antes