Nota publicada: 2026-09-07
“En el Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) hemos comprendido que nuestro mayor logro es entender que el servicio educativo tendrá éxito en la medida que sea comunitario. Hemos logrado ser menos burocracia y más comunidad. Es asimilar la diferencia entre educación y escolarización”, afirma su director general, Gabriel Cámara y Cervera.
Pionero en el desarrollo de las redes de tutoría, un modelo pedagógico que pone en el centro una enseñanza en diálogo con el otro, donde el cuidado de su dignidad y el respeto a su propio proceso de aprendizaje es vital, señala en entrevista con La Jornada que la “relación educativa es más ética que técnica. No es tanto lo que yo sé o lo que el otro quiere saber, sino cómo y desde dónde lo quiere hacer”.
Rodeado de libros, en una oficina austera del edificio sede de la Secretaría de Educación Pública, que está ubicado en avenida Universidad 1200, narra su paso por el Conafe, que fue fundado hace 55 años por decreto presidencial el 11 de septiembre de 1971, y a donde llegó, por primera ocasión, en 1996 para diseñar la secundaria, que todavía no existía en el organismo.
Filósofo formado en el Instituto Libre de Estudios Superiores, con una licenciatura en Teología por el Woodstock College y doctor en Planeación Educativa por la Universidad de Harvard, Cámara y Cervera afirma: “Donde hay aprendizaje de excelencia, hay comunidad”.
Y reconoce en su proyecto la influencia de pensadores como es el caso del filósofo Iván Illich, quien pugnó por “recuperar la autonomía individual y los saberes comunitarios en los que nos hemos cultivado como personas”.
Fue en su experiencia con las comunidades cuando enfrentó el desafío de atender a niños y jóvenes en condiciones de pobreza, quienes no podían dedicar los mismos años de estudio que otros niños de contextos urbanos para ir a la escuela y concluir su formación.
“Y fue ahí donde pudimos vivir, en la práctica, lo que señalaban los filósofos Illich y (Thomas) Reid: que uno aprende por interés, no lo que le manda a aprender un maestro”, señala.
Aclara que “no es que los profesores lo hagan mal, pero el gran desafío del sistema educativo es cómo ofrecemos esto que proponemos como lo mejor. Cómo hacemos que la Nueva Escuela Mexicana (NEM) u otro proyecto corresponda con el interés del aprendiz. Porque si no corresponde, es letra muerta”.
La práctica docente en muchas escuelas urbanas, explica, implica “hacer muchas cosas que la NEM no contempla directamente, como atender el orden, la disciplina, tienen que entretener, y la relación de aprendizaje propiamente se disuelve. Y nosotros nos concentramos en el aprendizaje; no tenemos que entretener niños”.
El Conafe abrió un campo nuevo, afirma, “donde lo que ofrecemos responde al interés de cada aprendiz”. Y con el apoyo de 44 mil 596 educadores comunitarios, actualmente atiende a 320 mil alumnos: 155 mil 920 de prescolar; 100 mil 777 de primaria y 63 mil 801 de secundaria.
Su paso por el organismo público, reconoce, ha estado sujeto a los vaivenes de las administraciones federales y de los “vientos políticos”.
Por ejemplo, entre 1997 y 2003 logró consolidar el proyecto de la posprimaria, que centraba el aprendizaje en los intereses de cada persona e incluía una atención personalizada basada en el diálogo, denominada relación tutora. El modelo, pese a demostrar su éxito, no logró permear en todo el país debido a un cambio de gobierno.
Luego de su salida del organismo, comenzó un intenso trabajo en telesecundarias incompletas, unitarias y bidocentes (con uno o dos maestros por plantel para impartir los tres grados escolares).
“Y ahí los maestros se dieron cuenta de que esto que ofrecíamos era lo que necesitaban, porque si el aprendizaje no es interpersonal, de maestros y estudiantes, y de docentes entre sí, de capacitadores y capacitados, si no hay esta relación interpersonal, no hay cambio”, explica el funcionario.
Retorno al Conafe, por invitación de AMLO
Fue sólo hasta 2016 cuando, gracias a un equipo de especialistas formados con este enfoque, la relación tutora regresa al Conafe, pero fue años después, en el gobierno del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, que Cámara y Cervera volvió al organismo.
En 2021, recuerda, luego del paso por Conafe de una administración que calificó de “talibanes” a quienes defendían la propuesta de impulsar la relación tutora como motor del aprendizaje, el experto en educación fue convocado por el ex mandatario federal.
“Me propone que me quede en Conafe, y le digo: ‘Andrés Manuel, tengo 91 años, estoy achacoso y sordo’. Y me responde: ‘no importa’, y me tuve que aventar”, narra.
Gracias a esa oportunidad, afirma, “pude volver a recoger lo que estaba disperso y traer a Conafe al equipo que impulsó la relación tutora. Y ahora estamos en una situación diferente a otras instituciones, porque aquí buscamos crear comunidad”.
Y lo hacen, asegura, por medio de acciones como la creación del seminario Confesión y Proclama, que todos las mañanas encabeza el doctor Cámara y Cervera como un espacio en el que los tutores, sin importar su jerarquía, exponen su práctica y reciben retroalimentación para mejorar.
Con su regreso al consejo nació en 2022 el Modelo de Educación Comunitaria para el Bienestar, basado en tres principios: la autogestión educativa de la comunidad, la inclusión de todos sus miembros en los procesos de aprendizaje y la búsqueda del bienestar comunitario por medio de la educación.
Con este esfuerzo se consolidan las comunidades de aprendizaje, –abiertas a niñas, niños, jóvenes y adultos–, las cuales, reconoce, no han estado exentas de obstáculos, pues al no seguir la pauta que marcan los años de escolarización para un aprendiz, se tuvieron que establecer criterios científicos para saber qué habilidades adquieren los estudiantes.
Por ello, en colaboración con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, el Conafe encabezó en 2023 un estudio sobre la relación tutora, que ha demostrado que “no se tienen que pasar muchos años (en el sistema escolarizado) para lograr lo que la educación básica te ofrece como derecho. Hemos demostrado que hay una ciencia-arte de la tutoría al margen de los años escolares”.
Y ese logro ahora se ve reflejado en los 10 mil jóvenes que a partir del ciclo escolar 2026-2027 son atendidos en el nivel bachillerato en 140 comunidades.
“Ahí también seguimos haciendo lo mismo, aprendiendo en comunidad, sólo que con temas más complejos, pero integrados, no con asignaturas separadas. Abordamos conceptos como la ecocivilización, con lo que buscamos hacerlos reflexionar sobre el cambio civilizatorio y los desafíos que enfrentamos para la sobrevivencia del planeta”, concluye.