Nota publicada: 2025-04-04
El trato preferencial que obtuvo México en la nueva política arancelaria anunciada por el presidente Donald Trump es consecuencia de la buena relación que hemos construido con Estados Unidos, declaró ayer la presidenta Claudia Sheinbaum.
La mandataria abrió la conferencia mañanera con un comentario a los anuncios de Trump. Consideró que el capítulo de México en la nueva estrategia estadunidense se desprende de su última llamada con el jefe de la Casa Blanca, en la cual quedó claro que si México no aplicaba esas tarifas, no habría aranceles recíprocos.
Anunció que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, irá a Washington la próxima semana a continuar las negociaciones para mejorar las condiciones de los sectores afectados por aranceles de 25 por ciento (industria automotriz, acero y aluminio), que aún se pueden disminuir o evitar. Destacó que el decreto de Trump admite que los bienes fuera del tratado comercial de América del Norte (T-MEC), ahora gravados con 25 por ciento, pudieran llegar a una tarifa de 12 por ciento, si Estados Unidos cancela la actual declaratoria de emergencia por el flujo de fentanilo y migrantes.
México ha colaborado y se ha coordinado con Estados Unidos en materia de seguridad, a partir de un acuerdo alcanzado en una reunión en Washington, en la que estuvieron los responsables del gabinete de seguridad y el secretario de Estado estadunidense, Marco Rubio.
Visiblemente satisfecha del saldo para México en esta redefinición que hizo Estados Unidos del comercio mundial, Sheinbaum subrayó que para el país no hay aranceles adicionales, más allá de los aplicables de manera general a la industria automotriz, acero y aluminio y a los bienes fuera del T-MEC.
Sheinbaum se enfocó en el sector automotor que, con el acero y el aluminio, representan 30 por ciento de las exportaciones nacionales. En este periodo de negociaciones ha habido contactos con los directivos de las empresas no estadunidenses asentadas en México, informó, principalmente las alemanas (Volkswagen, Mercedes Benz y BMW), las cuales exportaban a Estados Unidos en condiciones ajenas al T-MEC.
Detalló que en México hay dos esquemas de exportación a Estados Unidos: dentro del tratado, que exige un alto contenido de insumos nacionales, y bajo las normas de la Organización Mundial de Comercio, que incluye la figura de la nación más favorecida. Esta regla, con la nueva política arancelaria estadunidense, ya no es aplicable en el país del norte.
Por eso, las empresas automotrices no estadunidenses tienen que entrar dentro del T-MEC y están dispuestas a hacerlo. Eso significaría también mayor contenido de origen, o sea: mayor producción, sea en México, en Estados Unidos o en Canadá.
Mencionó que en estas nuevas reglas para la industria automotriz, las partes producidas en Estados Unidos no tendrán aranceles, además de que hasta ahora las autopartes están exentas de gravamen, pero está por revisarse el caso. Supongamos que, en el peor de los casos, se quedara una tarifa. ¿Qué ventaja competitiva tiene México? La cercanía, en el peor de los casos.
No obstante, añadió que considera que su gobierno aún puede alcanzar mejores condiciones, como un trato preferencial por la integración de las empresas automotrices que hay entre México y Estados Unidos, sea que el capital originario de estas empresas es estadunidense o alemán, japonés, sudcoreano o de alguna otra nacionalidad.
En el caso de exportadores mexicanos que operan fuera del T-MEC, y que trabajan con la regla de la nación más favorecida, dijo que es factible que se incorporen al esquema del tratado.
Sheinbaum se refirió también a la fuerte crítica que Trump hizo al tratado comercial de América del Norte, al que calificó de un horror y el peor que ha firmado su país. Sin embargo, aseveró que el mandatario se refería al Tratado de Libre Comercio firmado en 1993, porque él mismo avaló el T-MEC en su primer periodo.
Señaló que la relación bilateral se ha basado en el respeto a la soberanía entre ambos gobiernos. Colaboración, coordinación, pero con respeto a México, y a la soberanía nacional, y eso ha permitido que México no tenga aranceles adicionales. Y tiene que ver también con la fuerza de nuestro gobierno. Como siempre digo: hay mucho pueblo en México; esa es la fuerza en nuestro país.