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Maryam Musa, pianista mexicana de 13 años, busca acercar a los jóvenes a la música latinoamericana

LA JORNADA /


Nota publicada: 2026-10-29

Las obras de Bach son un rompecabezas para la pianista Maryam Musa Fannh de la O (Ciudad de México, 2013). Al estudiarlas, le gusta escuchar las frases y las distintas voces de la música. Beethoven la atrae por su sensibilidad y por las emociones que descubre en sus composiciones.

A sus 13 años, percibe melancolía, amor y fuerza en Romanza de amor, de Manuel M. Ponce. El mayor desafío al interpretarla, señaló en entrevista con La Jornada, es “controlar su sonido, balancear las dinámicas, cultivar el cantabile y la polifonía”.

La música del compositor mexicano le parece íntima y lírica, con colores capaces de evocar un romance, una escena o un paisaje. Sus creaciones forman parte de su repertorio desde pequeña y tienen una relación con su identidad como mexicana.

La composición figuró en el concierto de ayer, 28 de octubre, como parte de ¡Latinoamérica Viva! 2026. El ciclo reúne a ocho jóvenes ganadores del cuarto Concurso Internacional de Piano Ponce Project con músicos profesionales para celebrar el repertorio clásico latinoamericano y concluye hoy en el auditorio Blas Galindo del Centro Nacional de las Artes (Cenart).

De la O obtuvo el primer lugar de la categoría 3 en la modalidad digital. Compartir ese repertorio con músicos de su generación la hace sentir honrada. Quiere que otros niños y jóvenes conozcan a los compositores latinoamericanos: “Es importante que los escuchen y se enamoren de ellos y de su riqueza musical”.

Su acercamiento al piano comenzó en casa. Jugaba con un pandero, un xilófono y una guitarra; también le gustaba cantar. Su mamá advirtió que tenía buen oído musical y empezó a darle clases cuando la niña tenía cinco años. “Me atraparon los sonidos y los instrumentos, especialmente el piano, tan grande, majestuoso y tan bonito, que decidí quedarme ahí”.

Con el paso del tiempo descubrieron que tenía oído absoluto, la capacidad de reconocer una nota sin otra como referencia. Esa cualidad le ayuda a saber si sus instrumentos están afinados, identificar errores en partituras o interpretaciones y reproducir melodías con facilidad.

Tenía nueve años cuando tocó el Vals en la menor, de Chopin, y el Intermezzo, de Ponce. Aquellas interpretaciones profundizaron su interés por el piano. “Pude ver cómo se podían transmitir emociones en mis recitales y cómo la gente se sentía contenta o nostálgica”, recordó. Saber que se identificaron con lo que quería expresar fue, en sus palabras, “un momento mágico”.

Tras tomar clases particulares, ingresó a la Escuela Superior de Música (ESM). Al conocerla, descubrió que su formación sería mucho más que un taller. “Me enamoré de la escuela, los salones y maestros. Todos me han ayudado con amor y respeto y eso lo valoro mucho”.

Ese apoyo la ayuda a superar la frustración que a veces le causa el estudio. “Hay obras más difíciles que otras, pero entre mis maestros, mi constancia y coraje saco las obras y las perfecciono”.

Bach también ha acompañado su formación. Con sus composiciones ha obtenido premios, entre ellos, uno en el Orbetello Piano Competition, en Italia. En 2025 ganó el segundo lugar de su división en el concurso Ponce Project y fue invitada a tocar en Houston, Texas.

Ese año recibió también el Premio de la Juventud de la Ciudad de México en actividades artísticas y culturales.

En las competencias ha aprendido a mejorar sus interpretaciones y a vencer el miedo al público. Sobre las exigencias de una carrera profesional, explicó: “Dedicarse profesionalmente es difícil, requiere horas diarias de trabajo, constancia y amor a la música, estudio de técnica, solfeo, armonía y contrapunto durante años y luego competir en concursos para destacar y que te vayan conociendo”.

En el primer concierto de ¡Latinoamérica Viva! 2026 también participaron Valeria Gómez Pineda, Matías Ortiz Tamez y Emilia Rodríguez Rosas, junto con la soprano Génesis Moreno, la mezzosoprano Luisana Rivas y el pianista Rodolfo Morales. El programa incluyó composiciones de Julián Carrillo, Luis G. Jordá y Modesta Bor.

Organizado por Ponce Project Music Foundation, el encuentro concluye hoy con los jóvenes pianistas Victoria Elisa Dimov Morales, Jaime José Reyes Sorcia, Renata Arano da Silva y David Isaí Téllez Moctezuma. Los acompañan la mezzosoprano Paulina Villarreal y los pianistas Robert Aust y Rodolfo Ponce Montero, en una velada que incluye música de la venezolana Teresa Carreño y del mexicano Guillermo Pinto Reyes.

La función será hoy a las 19 horas en el auditorio Blas Galindo del Cenart (Río Churubusco 79, colonia Country Club Churubusco). El boleto cuesta 250 pesos.



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