• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Amaranto: un tesoro de la alimentación mexicana

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Nota publicada: 2026-10-20

El amaranto es un alimento ancestral que puede encontrarse incluso en espacios urbanos, donde algunas de sus plantas crecen entre macetas y construcciones. Sus espigas rojizas lo distinguen de otras hierbas. Conocido como huauhtli en náhuatl, forma parte de la historia agrícola y alimentaria de México.

De acuerdo con el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el amaranto es uno de los cultivos más antiguos de Mesoamérica y tuvo una importancia comparable a la del maíz y el frijol para las civilizaciones de la región.

En 2016, el Gobierno de la Ciudad de México declaró a la alegría de Tulyehualco, en Xochimilco, Patrimonio Cultural Intangible. Además, el 15 de octubre se conmemora el Día Nacional del Amaranto, una fecha dedicada a reconocer su relevancia cultural, ecológica, social, agrícola y alimentaria.

BENEFICIOS NUTRICIONALES

Aunque suele asociarse con los cereales, el amaranto es técnicamente un pseudocereal: no pertenece a la familia de las gramíneas, pero sus semillas se utilizan de manera similar a las de los cereales tradicionales.

Su contenido de proteína se sitúa aproximadamente entre 15 y 17 por ciento. También destaca por su aporte de lisina, un aminoácido esencial que suele encontrarse en cantidades limitadas en otros cereales.

El amaranto contiene vitaminas, ácido fólico y minerales como calcio, hierro y fósforo. Sus hojas también pueden aprovecharse como alimento, por lo que la planta ofrece distintas posibilidades para enriquecer la dieta.

Aunque se le atribuyen beneficios relacionados con el control de la glucosa y la presión arterial, el amaranto no sustituye los tratamientos médicos. Sus efectos dependen de la alimentación general y de otros factores de salud.

¿CÓMO SE CONSUME?

Las hojas tiernas del amaranto se conocen como quintoniles y se consumen como quelites, especialmente durante la temporada de lluvias.

Las semillas pueden tostarse o reventarse con calor para preparar las tradicionales alegrías, además de cereales para el desayuno, harina, atoles, tamales, pinole, galletas, mazapanes y diversas botanas.

La planta puede alcanzar hasta tres metros de altura y tiene otros usos, como forraje, ornato y fuente de pigmentos naturales.

Por su historia, valor nutricional y versatilidad en la cocina, el amaranto continúa siendo un cultivo relevante para la alimentación y la tradición agrícola de México.

 



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