Nota publicada: 2026-10-11
Hermosillo, Sonora. — Adquirir un hogar en la entidad se ha transformado en un reto económico sin precedentes. Actualmente, un trabajador promedio en el estado necesitaría destinar íntegramente quince años de su sueldo total para cubrir el costo promedio de una vivienda, impulsado por el acelerado encarecimiento inmobiliario y la brecha salarial regional.
El crecimiento constante en el precio por metro cuadrado, sumado a los costos de construcción e inflación, ubica a Sonora entre las entidades con el mercado inmobiliario más costoso del país. Ciudades como Hermosillo y municipios turísticos lideran la tendencia al alza, donde el valor de inmuebles de interés social sobrepasa por amplio margen la capacidad real de financiamiento de las familias trabajadoras.
Esta disparidad se evidencia en el acceso al crédito habitacional. Mientras que la oferta inmobiliaria nueva en el estado inicia en rangos elevados, la mayoría de los derechohabientes precalificados cuenta con financiamientos máximos insuficientes para cubrir la compra directa, obligando a buscar esquemas de subsidio estatal o la consolidación de dobles ingresos en el hogar.
Ante este escenario, la adquisición de patrimonios se consolida como uno de los principales desafíos sociales y económicos de la región. La necesidad de incentivar la oferta de vivienda económica y ajustar los ingresos laborales resulta apremiante para evitar que el acceso a un hogar propio continúe alejándose de las nuevas generaciones de sonorenses.