Nota publicada: 2026-09-17
Hermosillo, Sonora, 17 de septiembre de 2026.- Islas de calor transforman la vida cotidiana en Hermosillo: investigadora de la Unison
Más de dos décadas de estudios sobre el comportamiento térmico de Hermosillo han permitido identificar islas de calor en la zona industrial del sureste, el área del aeropuerto y el corredor del bulevar Solidaridad, entre Colosio y Periférico Norte.
Laura Mercado Maldonado, docente del Departamento de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Sonora, explicó que una isla de calor es una zona urbana que registra temperaturas más elevadas que sus áreas circundantes.
La integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) indicó que el crecimiento poblacional, el tráfico vehicular y la sustitución de superficies naturales por áreas artificiales han favorecido el aumento de la temperatura en distintos sectores de la ciudad.
Señaló que el trabajo que ha realizado no se limita a localizar los puntos con mayor temperatura, pues también busca comprender cómo experimenta la población el calor extremo.
Más de dos décadas de cambios térmicos
Los registros muestran una tendencia general al incremento de la temperatura urbana, pero también revelan descensos en zonas donde se han realizado acciones de forestación, cambios de materiales o reducción del tránsito vehicular.
Estos resultados pueden traducirse en estrategias de planeación y políticas públicas, aunque las medidas deben responder a las condiciones particulares de Hermosillo como ciudad desértica, precisó la investigadora.
Las altas temperaturas también modifican la manera en que las personas utilizan y recorren la ciudad, pues pueden convertirse en una barrera para la movilidad peatonal.
“En Hermosillo no recorremos los exteriores, no salimos a caminar porque la ciudad no se presta para ello, y necesitamos que así suceda porque tenemos derecho a la ciudad, tenemos derecho a transitarla, vivirla plenamente, a disfrutarla, pero no lo hacemos”, aseguró.
La docente advirtió que la permanencia en espacios climatizados y el uso constante de aire acondicionado generan calor y contaminación en el exterior, lo que contribuye a mantener el problema.
El corredor del bulevar Solidaridad concentra escuelas, servicios médicos, farmacias, edificios públicos, tráfico vehicular y una elevada carga térmica, por lo que muchas personas deben recorrerlo bajo temperaturas de entre 46 y 48 grados.
Esta situación obliga a replantear para quién se diseña la ciudad e incorporar el concepto de ciudad cuidadora, capaz de atender las necesidades de niñas y niños, personas adultas mayores y población en situación de vulnerabilidad, consideró Mercado Maldonado.
La sombra como infraestructura urbana
Una de las estrategias prioritarias consiste en incrementar la disponibilidad de sombra en los espacios públicos, no solo mediante árboles, sino como un componente de la infraestructura urbana.
La investigadora propuso transformar los estacionamientos convencionales con superficies permeables y vegetación, además de crear refugios climáticos donde las personas puedan protegerse y descansar durante sus desplazamientos.
Agregó que las islas de calor también se presentan durante el invierno, aunque con menor intensidad, mientras que Hermosillo registra pocas horas de confort térmico a lo largo del año.
Ciencia para orientar la transformación urbana
Para Mercado Maldonado, uno de los principales retos actuales consiste en pasar del conocimiento científico acumulado durante años mediante un trabajo colaborativo de la Universidad de Sonora, El Colegio de Sonora y la Universidad de Arizona, entre otros, a la implementación de estrategias concretas.
Los resultados se han traducido en artículos científicos, capítulos de libro y materiales de consulta, y señaló que en 2023 se publicó un libro dedicado al fenómeno de la isla de calor, que incluye cartografía térmica de Hermosillo correspondiente a 2015 y estrategias de mitigación adaptadas a las condiciones del desierto.
La investigadora también desarrolla trabajos relacionados con los materiales urbanos, su comportamiento térmico y la cantidad de calor que aportan al ambiente, así como investigaciones vinculadas con perspectiva de género y urbanismo feminista, particularmente para analizar cómo las condiciones de calor extremo afectan de manera diferenciada a grupos en situación de vulnerabilidad.