Nota publicada: 2026-09-17
El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, instó ayer a llevar a cabo una “coordinación global” sobre la inteligencia artificial y advirtió de “una carrera hacia el abismo” cuando surgen múltiples llamados a que esta tecnología sea regulada.
“Los gobiernos deben tomar sus responsabilidades. La primera es proteger a sus ciudadanos, incluso de las amenazas relacionadas con la inteligencia artificial”, dijo el jefe de la ONU. Agregó que éste será “un tema de discusión” en la Asamblea General que se celebra la semana próxima en Nueva York.
“La IA tiene un potencial enorme para acelerar el desarrollo sostenible, mejorar el aprendizaje, fortalecer los sistemas de salud, impulsar la resiliencia climática y mucho más”, afirmó. “Pero un número creciente de quienes la desarrollan están dando la voz de alarma, advirtiendo que el avance se está produciendo más rápido que nuestra comprensión de los riesgos. El mundo no puede permitirse una carrera hacia el abismo en materia de seguridad de la IA”, advirtió.
Igualmente Ivonne A-Baki, nominada para suceder a Guterres, llamó a regular la IA como las armas nucleares.
“Estamos casi al borde de una tercera guerra mundial... y es una más peligrosa. Esta vez no va a ser sólo el peligro nuclear, sino también la IA”, declaró a Afp A-Baki, cuyos estrechos vínculos con Donald Trump, forjados durante varias etapas como embajadora de Ecuador en Washington, podrían ayudarla a distinguirse entre los ocho candidatos a dirigir la ONU.
A-Baki destacó que un acuerdo sobre el futuro de la inteligencia artificial entre Washington y Pekín sería esencial para proteger a la humanidad.
“El presidente Trump y su homólogo Xi Jinping (...) no deberían competir. Deberían cooperar.”
Por su parte, el papa León XIV volvió a advertir contra la tentación de delegar en los algoritmos decisiones que competen únicamente a la responsabilidad humana, en un contexto de creciente inquietud por las derivas de la IA.
El pontífice estadunidense dedicó en mayo su primera encíclica, Magnifica humanitas (Magnífica humanidad), a la IA con un llamamiento a “desarmar” esta tecnología para “impedirle el dominio sobre lo humano”.