Nota publicada: 2026-08-31
Con banderas españolas, el himno nacional de España a todo volumen a través de sus bocinas y coreando lemas como “Ceuta no se vende”, “Ceuta se defiende”, centenares de personas se manifestaron en esta ciudad, donde justo hace un mes irrumpieron más de 72 mil migrantes procedentes del vecino Marruecos.
La movilización xenófoba se llevó a cabo en dos escenarios: por mar, con más de un centenar de embarcaciones procedentes de los puertos de Cádiz y Marbella a los que se sumaron otras del enclave norafricano, y por tierra, con varias decenas de motocicletas que circularon por la carretera ceutí que comunica con la playa que mira de frente a la península ibérica.
Entre los que impulsaron la iniciativa figuran algunos líderes destacados de la extrema derecha, como ex fundador de Vox y empresario Marcos de Quinto, quien viajó en su propio yate hasta la región.
Ambas concentraciones se encontraron en el puerto a la misma hora. De ahí el nombre que eligieron para la protesta, la “Armada de la Solidaridad”, que emula a la histórica “Armada española”, que tras su fundación en el siglo XV se convirtió en la más poderosa flota marítima del mundo y en la que confluyeron por primera vez los reinos de Castilla y Aragón de los reyes católicos.
Las embarcaciones navegaron desde el sur de España hacia el litoral ceutí, e hicieron sonar sus bocinas con el himno español cuando divisaron las costas de Ceuta, una de las dos ciudades españolas, junto a Melilla, enclavada en el norte de África, limítrofe con Marruecos.
Desde las embarcaciones se lanzaron mensajes de viva voz, con gritos como “no están solos”, “Ceuta, española” y “Ceuta no se vende, Ceuta se defiende”.
De forma paralela, cuando llegaron las embarcaciones se congregaron decenas de motocicletas en las Murallas Reales de la ciudad autónoma, junto a la bahía sur, donde también su respaldo a la población ceutí mientras portaban banderas españolas, además de exigir “la restauración de la seguridad y la convivencia”.
Entre tanto, una juez de Ceuta dictó prisión provisional a los cuatro migrantes detenidos en la víspera por presuntamente lanzar piedras a una patrulla militar, además se ordenó la expulsión de seis personas más, cuatro hombres acusados también de atacar a una patrulla policial y a dos mujeres que intentaron cruzar a la península con dos documentos de identidad falsificados.
El gobierno español, presidido por el socialista Pedro Sánchez, anunció la aprobación de un nuevo paquete de ayudas para Ceuta de 165 millones de euros, que se presentará este martes en el Consejo de Ministros del Ejecutivo.
Entre los servidores públicos de Ceuta persiste el malestar, de ahí que un grupo de bomberos y sanitarios convocaron a una protesta para este lunes para exigir “medios, recursos y soluciones” para resolver la situación. Bajo el lema “Ceuta necesita soluciones”, la movilización hace un llamamiento tanto a la ciudadanía como a todos los trabajadores de primera línea, incluyendo policías, sanitarios, militares, profesores, personal de emergencias y empleados de limpieza.
Además están previstas una serie de concentraciones en todo España para el próximo miércoles, que cuenta con el respaldo de todos los partidos de oposición, sobre todo de la derecha y la extrema derecha.
En respuesta, la Asociación Marroquí para la Integración de los Inmigrantes llamó a la cordura y manifestó su preocupación a que se propaguen nuevos ataques xenófobos como los ocurridos recientemente en la propia Ceuta y en Torre Pacheco, Murcia, en julio del año pasado.
“Los migrantes que residen y trabajan en otras ciudades de España no son responsables del colapso fronterizo, así que pedimos responsabilidad cívica e institucional para que no se criminalice de forma generalizada a toda la comunidad”, expresó la asociación.
Y el padre de Marouane Flisat, un joven de 22 años que murió ahogado durante la entrada masiva de finales de julio, criticó el “silencio oficial” del gobierno Marruecos ante la tragedia. Said Flisat explicó que los familiares de las víctimas mortales viven un calvario para recuperar los restos mortales de sus allegados y que el gobierno de su país los trata “como si no existieran”.
“Es una vergüenza que se deje a esta gente ardiendo de dolor. No sólo yo, sino todo un pueblo; mucha gente se ha ido y sus noticias no aparecen (en los noticieros). No hemos visto ni oído nada de ellos. Como si no existieran. Y si quisieran saber, lo sabrían todo en 24 horas”, aseveró.