Nota publicada: 2026-06-18
Mientras todos los ojos estaban puestos en Cristiano Ronaldo, Yoane Wissa se convirtió en una historia inspiradora en el empate entre Portugal y República Democrática del Congo.
El delantero del Newcastle United no sólo anotó el primer gol de su selección en copas del Mundo, sino también ejemplificó la resiliencia tras reponerse de un ataque con ácido hace cinco años.
En 2021, una mujer se presentó en su casa identificándose como fanática y mientras ambos hablaban, ella le lanzó un líquido corrosivo al rostro, causando heridas oculares graves en el futbolista.
El jugador, nacido en Francia pero con raíces congoleñas, tuvo que ser hospitalizado y sometido a una intervención quirúrgica que le permitió conservar la vista. Tras recuperarse, Yoane firmó contrato con el Brentford.
“Después del ataque, nunca se quejó. Enseguida quiso seguir adelante, y el éxito que ha alcanzado hoy es una justa recompensa a sus esfuerzos”, dijo su ex compañero Pierre-Yves Hamel.
La agresora, quien también intentó llevarse a su hija, fue condenada a 18 años de prisión.
La carrera de Wissa va en ascenso. Después de jugar ante menos de 3 mil aficionados en 2019, participó en la Liga de Campeones antes de completar un traspaso de 55 millones de libras esterlinas del Brentford al Newcastle.
Ayer, la expectativa era lógica. Un día antes Mbappé, Haaland y Messi se habían lucido con un festín de goles y por consecuencia se esperaba que el protagonista de esta jornada fuera Cristiano Ronaldo.
No fue así. En cambio, Wissa saltó por encima de un mar de portugueses para ganar un balón y vencer al portero Diogo Costa para rubricar un histórico empate para la República Democrática del Congo.