Nota publicada: 2026-05-29
Bogotá. Si un indicador caracterizó el gobierno del presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue la reducción de la pobreza: cerca de 3 millones de colombianos viven hoy en mejores condiciones que hace cuatro años.
Próximo a dejar su mandato el 7 de agosto, Petro logró reducir, desde 2022, la pobreza monetaria en 13 por ciento, es decir, 2 millones 200 mil personas que mejoraron su calidad de vida.
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Otro indicador, relacionado con la pobreza, pero esta vez extrema, también se redujo ostensiblemente: un millón de colombianos cuentan con comida en sus cocinas.
Tres millones 200 mil adultos mayores que no habían logrado una pensión hoy reciben un bono mensual cercano a 90 dólares, unos 250 mil pesos colombianos.
Los indicadores sociales del “gobierno del cambio”, como lo bautizó el presidente Petro, son el mejor balance de una política social que se propuso cuando comenzó su mandato en 2022.
Sacar de la inseguridad alimentaria a 800 mil pobres, garantizar agua potable a un millón 900 mil colombianos e instalarle a otro millón 600 mil habitantes de pueblos y veredas alcantarillado, ejemplifica el mejoramiento social de muchas comunidades, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), que concluyó: “contribuyó a que un millón 800 mil ciudadanos salieran de la miseria extrema”.
Tras poner en marcha una reforma agraria en cumplimiento del acuerdo de paz de 2016, el gobierno adquirió y formalizó 2.5 millones de hectáreas para entregarlas a campesinos, afrodescendientes y comunidades indígenas.
“Es la mejor reforma agraria que se ha hecho en Colombia en un siglo”, dijo recientemente el presidente Petro ante una multitud de campesinos.
En la actualidad, el consumo de los colombianos es uno de los principales motores del crecimiento económico, con un promedio de 2.7 por ciento en los últimos tres años; según el DANE, este comportamiento obedece al incremento del salario mínimo vital en 23.7 por ciento en 2025, pero también a un acumulado de 40 por ciento de aumento desde 2023.
Según el Center for Economic and Policy Research (CEPR), un centro de investigación independiente con sede en Estados Unidos, hoy los colombianos tienen 40 por ciento más de poder adquisitivo, es decir, más dinero en sus bolsillos; para el DANE, este indicador comprueba que los avances sociales señalan que son más los colombianos que han migrado a la clase media.
Esa reducción de la pobreza y la migración de más gente a la clase media, en opinión del ministro de Hacienda de Colombia, Germán Ávila, se debe a que, no obstante haberse aumentado el salario mínimo vital en 23.7 por ciento, el desempleo cayó a 8.8 por ciento, el más bajo de lo que va del siglo XXI.
Colombia registra una inflación controlada de 5.6 por ciento, 8 puntos porcentuales menos que en el gobierno del derechista Iván Duque, que entregó el país con una tasa por encima de 13 por ciento.
Los indicadores macroeconómicos del país son óptimos, de acuerdo con observadores independientes que resaltan la significativa reducción de la deuda externa con órganos de crédito internacional de 42 a 27 por ciento que, en términos monetarios, significan 10 mil millones de dólares menos que se adeudan.
En conclusión, de acuerdo con el CEPR, “la elección de Petro en 2022 representó una ruptura clara con los gobiernos conservadores del país, y los resultados económicos y sociales reflejan ese cambio: una reducción drástica de la pobreza, una distribución de tierras sin precedente en años recientes, un aumento del gasto social y un incremento significativo del salario mínimo en términos reales”.
La Paz Total
Para muchos es el lunar del gobierno Petro y se cuestiona que la Paz Total nunca tuvo un objetivo claro, al optar por un modelo más orientado a pactar negociaciones por separado en los territorios donde la cruda violencia afecta a comunidades campesinas, afros e indígenas.
Pese a las críticas, dos procesos de paz van por buen camino de negociación, en una etapa avanzada con Zonas de Ubicación Temporal en el sur del país con La Coordinadora Bolivariana, y en el noroccidente de Colombia con El Clan del Golfo, una poderosa estructura narcotraficante que combina sus ingresos con la minería ilegal y que conforman cerca de 8 mil hombres.
Petro reconoció el fracaso en las negociaciones con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional y las llamadas disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y decidió autorizar una persecución implacable de las fuerzas militares contra estas organizaciones que denomina “organizaciones traquetas (delictivas) dedicadas al narcotráfico”.
Relaciones internacionales
Se estima que Gustavo Petro también modificó el paradigma en materia internacional: rompió relaciones con Israel tras el genocidio en Gaza, apoyó el proceso contra el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Corte Penal Internacional y con Estados Unidos cambió la sumisión por una relación de igual a igual, no obstante una balanza comercial favorable a Washington.
Petro no dudó en calificar la llamada guerra contra el narcotráfico como un fracaso y propuso una lucha contra ese flagelo atacando a los jefes de la mafia y sus finanzas y no al campesino cultivador.
En este rubro, Petro espera dejar su gobierno con la erradicación de 42 mil hectáreas, como se lo prometió al presidente Donald Trump en su visita de febrero.
Cuatro años, tiempo que dura el periodo presidencial, fueron el resultado de un gobierno con énfasis en las soluciones sociales de su pueblo.