Nota publicada: 2026-03-31
Washington y Nueva York. Las masivas y dramáticas redadas de inmigrantes en Estados Unidos por agentes federales enmascarados y armados parecen estar en pausa; sin embargo, el presidente Donald Trump continúa la persecución de quienes llama “animales” que llegaron del extranjero, y esta semana los abogados de su gobierno argumentarán ante la Suprema Corte su propuesta para anular el derecho constitucional a la ciudadanía por nacimiento para los hijos de personas sin documentos.
El derecho a la ciudadanía por nacimiento, concepto que fue elevado a rango constitucional a finales de la guerra civil en beneficio de aquellos con ancestros africanos que llegaron como esclavos, ha sido piedra angular para un país de inmigrantes.
Pero el gobierno de Trump, que es guiado por el arquitecto de las políticas antimigrantes, Stephen Miller –nieto de refugiados europeos–, impulsa un esfuerzo para anular y/o redefinir ese derecho para todo hijo nacido aquí de padres indocumentados.
El caso está ahora ante la Suprema Corte, que escuchará argumentos sobre el tema esta semana, aunque no se espera un fallo por ahora.
La Unión Estadunidense por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), entre otras organizaciones defensoras, encabeza la oposición a la medida e incluso ha difundido un anuncio en el cual utiliza, con permiso, la canción Born in the USA, de Bruce Springsteen: https://youtu.be/aNe4E-uynfg.
Ante la posibilidad de que la iniciativa gubernamental sea rechazada por la Suprema Corte –a pesar de que la mayoría de sus integrantes es conservadora y frecuentemente subordinada al presidente–, Trump emitió un mensaje este lunes para enfatizar el argumento que ese derecho era sólo para los hijos de esclavos y que el mundo se burla de qué tan “estúpidos” y “tontos” son los jueces.
ICE, “vital para el bienestar del país”
Mientras, sigue la retórica antimigrante, aunque tal vez con menos espectáculo, así como la política de persecución de extranjeros indocumentados y el elogio incondicional sobre la conversión de los agentes federales en fuerzas paramilitares empleadas en las redadas, acusadas cada vez de más abusos violentos y el asesinato de dos ciudadanos estadunidenses en Mineápolis.
El presidente declaró el domingo que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) “es vital para el bienestar de nuestra nación”, al afirmar que los agentes son “patriotas” y que son gente “mental y físicamente muy fuerte y nos pueden proteger de los animales a los que se permitió entrar (a este país) por el gobierno de Joe Biden”.
El mandatario repitió que fueron reos excarcelados de Venezuela, Congo y muchos otros lugares del mundo, y que se requiere de personal muy fuerte para confrontarlos, concluyendo que “se necesita remover a esa gente o no tenemos país”.
En tanto, continúan los arrestos y el encarcelamiento de inmigrantes indocumentados –la gran mayoría sin antecedentes criminales– en centros de detención masivos, administrados por empresas privadas.
Por lo menos 40 inmigrantes han muerto dentro de los campos de concentración, los cuales albergan a más de 73 mil detenidos, incluidos menores.
“En los primeros siete meses de su segundo mandato, las autoridades arrestaron y detuvieron a padres de al menos 11 mil niños ciudadanos estadunidenses, un número que, de haber mantenido ese ritmo hasta ahora, prácticamente se habría duplicado”, reporta Pro-Publica.
La organización agregó que “eso equivale a un promedio de más de 50 niños ciudadanos estaduni-denses al día con un padre llevado a detención”.
Ese informe, con nuevos datos que el gobierno se ha negado a revelar, llevó a la diputada federal demócrata Pramila Jayapal a organizar una audiencia legislativa especial titulada Secuestrados y desaparecidos: el ataque de Trump contra nuestros niños.
Jayapal, citando estas estadísticas, declaró que “tenemos que seguir luchando para poner fin al encarcelamiento masivo de inmigrantes en estos campos de prisión ubicados en todo el país.
“Desde que Trump regresó al puesto, 40 personas han muerto en centros de detención de migrantes. El mandatario aseguró que perseguiría a ‘los peores de los peores’, pero más de 70 por ciento de las personas arrestadas no tiene historial criminal. Esta gente es detenida sólo para aumentar las ganancias de las empresas carcelarias privadas que están financiando las campañas electorales de republicanos”, denunció la legisladora.
Centros de detención, “un negocio”
Los centros privados de detención de inmigrantes se han vuelto objetivos de protestas contra las políticas de Trump. En Georgia, Michigan y varios estados más, así como comunidades locales, han rechazado solicitudes de operadores carcelarios privados para comprar terrenos y construir centros de detención.
“Cuando las instalaciones de detención del ICE llegan a las ciudades, no sólo llevan a que nuestras comunidades se vuelvan menos seguras, sino que generan terror a nuestras poblaciones inmigrantes por toda la región”, afirmó el senador estatal Darrin Camilleri en Michigan.
Por ello, afirmó, “decimos: ¡ya basta! No los queremos aquí”, al celebrar una resolución aprobada por su ciudad de Romulus en oposición a un centro de detención de migrantes ahí en febrero.
Alrededor del país se realizan vigilias frente a centros de detención de inmigrantes por coaliciones de organizaciones de defensa de derechos humanos religiosos y comunitarios. Durante 35 semanas se ha llevado a cabo una vigilancia en la entrada a la llamada Alcatraz de los caimanes en Florida cada fin de semana.
“Este Domingo de Palmas recordamos que Jesucristo llegó para abrir el camino a la justicia y retar a imperios que violentan a la gente y a los mandamientos de Dios”, declaró la reverenda Andrea Byer-Thomas, de la Iglesia Metodista en Fort Pierce.
Una de las organizadoras de esta iniciativa, Noelle Damico, directora de justicia social de Workers Circle, señaló que “estas vigilias nos unen para poner fin a esta era horripilante de odio y daño”.