• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Un sistema planetario que no debería existir pone en jaque la teoría clásica de formación de planetas

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Nota publicada: 2026-02-23

La astronomía acaba de recibir una llamada de atención. Un equipo internacional liderado por la Universidad de Warwick ha identificado un sistema exoplanetario cuya estructura contradice directamente el modelo estándar de formación planetaria. El sistema, denominado LHS 1903 y ubicado a 116 años luz de la Tierra, fue detectado gracias a la colaboración entre el telescopio espacial TESS de la NASA y el satélite CHEOPS de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Lo que lo hace extraordinario no es solo su existencia, sino su configuración. El sistema está compuesto por cuatro planetas que orbitan una enana roja —el tipo de estrella más común del universo—, pero su arquitectura rompe el patrón que conocemos. El planeta más interno es rocoso, seguido por dos gigantes gaseosos. Hasta ahí, todo encaja. Sin embargo, el planeta más externo, LHS 1903 e, vuelve a ser rocoso… y de gran tamaño.

Con 1,7 veces el radio de la Tierra y casi seis veces su masa, LHS 1903 e es una super-Tierra situada en una región fría donde, según los modelos actuales, debería haberse convertido en un gigante gaseoso similar a Júpiter. En teoría, un núcleo de ese tamaño habría acumulado suficiente gas del disco protoplanetario para transformarse en un coloso gaseoso. Pero no ocurrió.

La hipótesis más sólida propuesta por el equipo investigador apunta a un mecanismo de formación pobre en gas. En este escenario, los planetas se habrían formado de dentro hacia afuera, consumiendo progresivamente el gas disponible en el disco que rodeaba a la estrella. Cuando LHS 1903 e comenzó a formarse, el gas ya se había agotado casi por completo, impidiéndole evolucionar hacia un gigante gaseoso.

El hallazgo no es una simple anomalía estadística. Dado que las enanas rojas son las estrellas más abundantes de la galaxia, este sistema podría ser la señal de que nuestros modelos no capturan toda la diversidad de procesos planetarios. Si la teoría falla aquí, podría estar fallando en muchos otros sistemas que aún no entendemos completamente.

Más que una excepción curiosa, LHS 1903 podría ser la pista de que la formación planetaria es más compleja, dinámica y variable de lo que creíamos. Y eso abre un nuevo frente de investigación que promete redefinir la manera en que interpretamos los sistemas exoplanetarios en los próximos años.

La lección es clara: el universo no siempre sigue nuestras reglas. Y cuando eso ocurre, es la ciencia la que tiene que adaptarse.


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