Nota publicada: 2026-02-10
Discord anunció que pondrá en marcha un sistema de verificación de edad a nivel global a partir del próximo mes. Desde entonces, todas las cuentas se configurarán por defecto como “apropiadas para adolescentes” y solo quienes acrediten ser adultos podrán acceder sin restricciones a servidores y funciones sensibles.
Según Savannah Badalich, responsable de producto de la compañía, la plataforma no analizará mensajes privados ni contenidos para verificar la edad. En la mayoría de los casos, asegura, el proceso será automático y transparente gracias a un modelo de inferencia que evalúa señales como la antigüedad de la cuenta, datos del dispositivo y patrones agregados de actividad en comunidades.
Quienes no superen esa verificación automática quedarán limitados: no podrán entrar a canales con restricción de edad, participar en chats de voz en directo y tendrán filtros reforzados para contenido sensible. Además, las solicitudes de amistad sospechosas serán advertidas y los mensajes directos de desconocidos se desviarán a un buzón separado, en un esquema similar al propuesto por la Cartera Digital en España.
Si el sistema no logra determinar la edad, los usuarios deberán elegir entre dos vías: un vídeo selfie analizado en tiempo real por IA —que, según la empresa, no sale del dispositivo— o la subida de un documento de identidad, validado por terceros y borrado “rápidamente” tras confirmar la edad. Este punto ha reavivado viejas polémicas: el año pasado, un socio de Discord sufrió una filtración masiva que expuso datos de verificación, incluidos documentos oficiales. La compañía afirma haber cambiado de proveedor y recalca que no realiza reconocimiento facial, sino estimación.
Más allá de la técnica, el anuncio reabre un debate de fondo: el futuro del anonimato en internet. Durante décadas, el anonimato ha protegido la libertad de expresión y la exploración sin miedo, pero también ha facilitado discursos tóxicos y abusos difíciles de moderar. La presión gubernamental para verificar identidades, con el argumento de proteger a los menores, crece en todo el mundo y empuja a las plataformas a vigilar quién entra y cuántos años tiene.
Las críticas apuntan al riesgo de convertir estas medidas en sistemas masivos de recopilación de datos, atractivos para ciberdelincuentes y potenciales herramientas de vigilancia estatal. En foros como Reddit, miles de usuarios han expresado rechazo a subir su rostro o DNI, desconfianza tras incidentes previos, y la sensación de que la protección de menores se usa como excusa para monetización o control. Otros señalan una contradicción: se aceptan pagos vinculados a servicios adultos sin verificación de edad, pero se exige identificación para usar la plataforma plenamente.
El debate queda abierto. Para muchos, la pregunta ya no es cómo verificar la edad, sino si el remedio —renunciar al anonimato— puede terminar siendo peor que la enfermedad.