• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Mi peor error financiero fue tener un nivel de vida que no podía pagar

DINERO /




Nota publicada: 2022-06-22

Luis consiguió trabajo un buen trabajo, relativamente rápido. Pasó poco tiempo de que salió de la universidad para encontrar un empleo que se ajustara a sus expectativas: algo sobre lo que había estudiado y con buen sueldo.

Un par de años después, logró subir de puesto de trabajo, y con ello mejoró sustancialmente el sueldo de Luis. Era más de lo que había esperado ganar.

El nuevo sueldo trajo consigo un nuevo nivel de vida. Lo que siempre dicen “gastas de acuerdo a lo que ganas”. Luis dice que recuerda bien este dicho, aunque no lo entendió bien hasta que se le presentó la situación.

Con su nuevo nivel de vida vinieron nuevas amistades. Otros compañeros de trabajo que ganaban igual o más que él, sin embargo, a diferencia de él, una buena parte de estas nuevas amistades eran de otro nivel socioeconómico más alto. Habían estudiado en universidades privadas y sus familias tenían muchas empresas. En pocas palabras, la fortuna de estas familias venían de varias generaciones atrás.

El sueldo de Luis alcanzaba lo suficiente para poder gastar y convivir con sus nuevos amigos. Gracias a este trabajo no se privó de hacer viajes, comprar un auto nuevo y de lujo, y hasta rentar en una de las colonias más céntricas y con mayor demanda de la Ciudad de México.

Desgraciadamente, con un par de años más tarde, vino la crisis económica del 2008 en Estados Unidos, y que contagió a las economías de todo el mundo. En México, la empresa en la que trabajaba Luis, no fue la excepción, y como muchas, tuvo que despedir al 15% del personal para ajustarse a los nuevos tiempos.

Luis formó parte de las personas que perdieron su empleo, sin embargo, confiaba que en poco tiempo volvería a colocarse.

Por la misma inexperiencia, no recortó gastos ni hizo un plan económico, en caso de que tardara en encontrar trabajo. Siguió con su nivel de vida normal, pagando una alta renta, dando las mensualidades del auto y con los viajes y salidas.

Sin embargo, pasaron los meses y sin trabajo, el poco dinero que Luis había ahorrado, estaba por acabar. Sin trabajo ni ingresos ni otro plan, Luis tuvo que enfrentar la realidad: debía deshacerse de los lujos, mudarse a un departamento con una menor renta y con roomies.

Fue necesario hacer un ajuste a sus gastos y dejar las salidas y viajes, porque ya no tenía dinero para pagar todo eso, o por lo menos, no a cómo se había acostumbrado.

Tiempo después, Luis encontró empleo, pero ya no con el salario tan alto que tenía antes, y tampoco un puesto del nivel que había dejado. Al menos ya era algo.

Este proceso hizo madurar a Luis y reflexionar sobre varias cosas. Lo primero, fue que, si tu sueldo te lo permite, siempre es bueno ahorrar. Esto no quiere decir privarse de cosas o gustos, pero siempre guardar un poco del sueldo o no gastarlo todo si no es necesario.

Otra cosa que aprendió, es que, más allá de rentar en una buena zona, lo mejor es comprar un departamento o hacer un tipo de inversión en inmuebles, porque de esta manera, ya se está pagando algo para él.

Lo que más se le quedó, fue no gastar en un nivel de vida que no tiene. Si bien su trabajo e ingresos, le permitía llevar el nivel de vida de sus amigos de la oficina, no podía compararse con lo que ellos tenían.

Además, supo que debía preparar un plan para enfrentar este tipo de circunstancias y no confiarse sólo de la fortuna. Recortar gastos, ahorrar, invertir y no gastar en un nivel de vida que no podía pagar.


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