• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Ratones, Estadios y Microbios

Dr. César Alvarez Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2026-05-17

Ratones, Estadios y Microbios.

 

Justo cuando creíamos que el mayor drama sanitario de nuestra década se resumía en aprender a usar gel antibacterial y pelearnos por rollos de papel higiénico, el hantavirus decide asomar sus orejas (literalmente de ratón) en los titulares globales de mayo de 2026.

 

El hantavirus no es nuevo; ha estado con nosotros desde que los roedores silvestres decidieron que nuestras cabañas eran hoteles de lujo. Apareció bajo los focos modernos en los 90, en la región de Four Corners en E. U., y desde entonces nos ha recordado que sus secreciones (orina, heces y saliva) son auténticas bombas biológicas cuando se secan y se inhalan. Recientemente el miedo volvió cuando se detecto un caso en Argentina y un brote en E.U. En México, aunque no es la estrella de los noticieros, el riesgo es latente: se han identificado hasta 16 genotipos circulando en roedores locales, principalmente en zonas rurales y agrícolas.  Aun que tenemos la experiencia del SARS COV 2, nos remonta al tiempo de pandemia y obviamente imaginamos con temor lo que pudiera pasar; Compararlos es como comparar un francotirador con un bombardeo masivo. El SARS-CoV-2 es el rey de la fiesta; le basta un estornudo en el metro para contagiar a medio vagón. El hantavirus, en cambio, es tímido. Salvo por la cepa Andes —que recientemente causó revuelo en un crucero por su rara capacidad de saltar entre humanos—, la mayoría requiere que tú vayas directamente a la fuente del "polvo de ratón". Aquí es donde el hantavirus se pone serio. Mientras el COVID-19 tiene una tasa de mortalidad relativamente baja, el hantavirus no juega: puede matar a casi el 40% de los infectados a través de un síndrome pulmonar que te deja sin aire más rápido de lo que tardas en decir "sana distancia". Ahora imagina esta imagen: miles de turistas de todo el mundo llegando a nuestras sedes para el Mundial. ¿Es probable una epidemia de hantavirus? Sarcásticamente, tendríamos que organizar un torneo de "atrapa al ratón de campo" para que fuera una amenaza masiva. Sin embargo, las repercusiones en un evento de esta magnitud serían catastróficas por el simple pánico. Si un brote en un crucero ya tiene a la OMS lanzando alertas en mayo de 2026, imaginen un caso sospechoso en el Estadio Azteca ( Hoy nombra, estadio Banorte): pasaríamos de gritar "¡Gol!" a pedir "¡Cloro!" en cuestión de segundos.

 

Seamos honestos,  nuestro sistema de salud apenas se está recuperando de las deudas del COVID. Aunque el gobierno asegura tener un "Plan General para la Seguridad en Salud durante la Copa Mundial 2026" centrado en vigilancia y vacunación para otras enfermedades como el sarampión, el hantavirus sigue siendo ese "fantasma" que los médicos apenas saben diagnosticar. Afortunadamente, el riesgo real en México sigue siendo bajo. Pero si algo nos enseñó el 2020, es que la preparación suele ser un concepto que nuestras autoridades manejan mejor en los discursos que en los inventarios de los hospitales. En fin, si el destino decide que el próximo gran reto de salud pública tiene bigotes y cola larga, al menos esperamos que esta vez el "semáforo epidemiológico" no sea tan creativo con los colores. Porque, seamos realistas, ver a México enfrentando una crisis sanitaria mientras intenta que el Mundial no se le desborde, sería el máximo ejercicio de equilibrismo nacional: tratar de salvar pulmones mientras el resto del país solo reza para que la Selección pase del quinto partido. Así que, por favor, dejen a los ratones en paz; ya tenemos suficiente con los dramas de la FIFA como para añadirle una fiebre hemorrágica al calendario. Por ahora, mi recomendación es simple: disfruten el fútbol, pero si ven a un ratón con boina cerca de una bodega... mejor dejen que él se encargue de la limpieza.

Dr. César Álvarez Pacheco 

[email protected] 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 

 

 



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