Nota publicada: 2026-02-26
El crecimiento de fraudes digitales impulsados por inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego. Para OGUN Soluciones en TI, México debe dejar de ver la ciberseguridad como un asunto exclusivamente técnico y asumirla como una prioridad estratégica de Estado.
La advertencia no es menor: los ataques ya no se concentran únicamente en empresas privadas. Hoy pueden impactar infraestructura crítica, sistemas financieros, servicios públicos e incluso cadenas de suministro completas.
Salvador Jiménez Bello, director general de la firma, lo resume con claridad: la ciberseguridad es ya un componente central de la estabilidad económica y la confianza ciudadana.
Amenazas más sofisticadas y masivasEl problema no es solo la cantidad de ataques, sino su evolución. Tecnologías como los deepfakes, el phishing automatizado y los ataques dirigidos con apoyo de IA permiten campañas más creíbles, personalizadas y difíciles de detectar.
Ya no hablamos únicamente de correos mal redactados pidiendo datos bancarios. Hoy un fraude puede incluir voces clonadas, videos manipulados o mensajes generados con información específica de la víctima.
Eso multiplica el riesgo tanto para individuos como para instituciones.
De reacción a prevención inteligenteOGUN plantea varias acciones prioritarias:
Implementar monitoreo inteligente con análisis predictivo.
Impulsar una cultura nacional de prevención digital.
Fortalecer la colaboración público-privada para compartir información sobre amenazas.
El enfoque debe pasar de la reacción al incidente a la anticipación del riesgo.
Impacto económico y socialLa falta de estrategias integrales puede traducirse en interrupciones de servicios esenciales, pérdidas económicas millonarias y daños a la confianza en instituciones. En un país donde la digitalización avanza rápidamente —banca en línea, trámites electrónicos, comercio digital—, cada vulnerabilidad tiene un efecto dominó.
La resiliencia tecnológica, entendida como la capacidad de prevenir, resistir y recuperarse de ataques, se convierte así en un factor clave para la competitividad nacional.
Un cambio de mentalidadEl mensaje de fondo es claro: la ciberseguridad no puede depender solo del departamento de TI. Requiere coordinación institucional, inversión sostenida y una estrategia de largo plazo.
En la era de la inteligencia artificial, proteger la infraestructura digital es proteger la economía, los servicios públicos y la confianza ciudadana. Y eso ya no es opcional.