Nota publicada: 2026-02-12
Todos tosemos. Pero no todos lo hacemos bien. Especialistas del Houston Methodist Hospital advierten que la forma en que nos cubrimos al toser puede influir directamente en la propagación de enfermedades respiratorias.
No se trata solo de educación: es salud pública.
Por qué importa cómo toses
Las infecciones respiratorias virales se transmiten principalmente a través de gotas microscópicas que se expulsan al toser o estornudar. En un solo episodio de tos pueden liberarse miles de partículas capaces de viajar hasta dos metros.
Estas gotas pueden:
Ser inhaladas por otras personas.
Depositarse en superficies de uso frecuente.
Entrar en contacto con ojos, nariz o boca.
Por eso, cubrir la tos correctamente no es un gesto simbólico: reduce de forma real el riesgo de contagio, especialmente en oficinas, escuelas, transporte público y otros espacios cerrados.
Los cuatro pasos clave
Los especialistas recomiendan seguir un protocolo sencillo:
1. Usa un pañuelo desechable
Llévalo contigo si sales de casa.
2. Aléjate de otras personas
Gírate o busca dirección contraria si estás en un lugar concurrido.
3. Tose dentro del pañuelo y deséchalo de inmediato
Si no hay bote cercano, guárdalo temporalmente en una bolsa sellable.
4. Lávate las manos después
Si no hay agua y jabón, utiliza gel antibacterial.
¿Y si no tienes pañuelo?
La mejor alternativa es toser en el pliegue del codo.
Toser en las manos debe ser el último recurso, ya que facilita la transmisión al tocar objetos compartidos. Si ocurre, el lavado inmediato de manos es indispensable.
Quedarse en casa también cuenta
Si la tos es frecuente o persistente, permanecer en casa puede ser la medida más responsable. Reducir el contacto social corta cadenas de contagio desde el origen.
Toser es involuntario. Hacerlo correctamente, no. En un contexto donde la prevención sigue siendo prioridad, pequeños hábitos diarios pueden tener un impacto enorme.