• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 29 No. 11    

Un problema de hospitales 

Dr. César Alvarez Pacheco / [email protected]




Nota publicada: 2026-02-08



La atención médica ha sufrido enormes modificaciones al redefinirse los procesos que se llevan a cabo. Muestra de ello son los programas de lactancia materna, puerperio, diálisis peritoneal ambulatoria, atención domiciliaria del enfermo crónico y cirugía ambulatoria. Parte de los temas a resolver en una unidad hospitalaria son el diferimiento quirurgico, me preguntaban en una conferencia; ¿Cómo resolver el diferimiento en las unidades? Un tema bastante complejo y con variables la mayor parte de las veces, no controladas.

 

El diferimiento quirúrgico desde el inicio de la pandemia COVID-19 representa un riesgo para la salud de los pacientes y un reto para las instituciones sanitarias. La métrica de indicadores de productividad en quirófano, como la tasa de diferimiento quirúrgico, nos brinda información para planear estrategias basadas en evidencia científica que nos permitan mejorar la calidad de la atención. Posponer o cancelar cirugías electivas representa un riesgo en la salud de los pacientes y un reto para las instituciones de salud tanto públicas como privadas, ya que compromete sensiblemente el principio de equidad que inspira a los sistemas de salud, haciendo evidente la necesidad de implementar procesos de mejora de la calidad. En este sentido, la certeza en la atención puntual de salud es la posibilidad que tiene el usuario de obtener los servicios que requiere sin que se presenten retrasos que pongan en riesgo su vida o salud. Dada la premisa anterior, en la actualidad se busca que los procedimientos quirúrgicos sean seguros para los pacientes, mejoren sus condiciones de salud y disminuyan la morbimortalidad. El incumplimiento en la realización completa de la programación quirúrgica se considera una variable que interfiere en los indicadores de calidad y productividad de las instituciones hospitalarias. Lo anterior puede ser dimensionado y medido mediante el uso de parámetros de evaluación de la productividad en la sala de cirugía, lo cual implica conocer la tasa de ocupación de quirófano, tiempo de permanencia, recuperación anestésica, intervalo de tiempo entre cirugías, tasa de retraso y suspensión de cirugía. El diferimiento quirúrgico no sólo aumenta el gasto de las unidades hospitalarias, sino que también puede ser indicio de una deficiente calidad de atención, lo cual puede suscitar inconformidad por parte de los pacientes y sus familiares con respecto a la prestación de los servicios sanitarios, y generar dudas en torno a la solidez y correcta planeación de los mismos. La unidad quirúrgica está integrada por múltiples equipos de trabajo, por lo que una buena organización resulta indispensable para una adecuada administración de los recursos, siendo uno de los más importantes el tiempo quirúrgico, por lo que el uso eficiente del quirófano depende del desempeño óptimo de los procesos por parte del personal, del uso del tiempo y del desempeño quirúrgico. Sin embargo, existe evidencia de que la mejora en los tiempos puede lograrse con el compromiso del personal involucrado (trabajadoras sociales, auxiliar de limpieza, camilleros, cirujanos, anestesiólogos, personal de enfermería, etc.) debido a que gran parte del tiempo perdido es causado por el retardo de las cirugías, lo que puede influir en la suspensión de las últimas intervenciones del turno, aunque tampoco podemos dejar de lado el impacto en el tiempo de los errores de programación o la desestimación del tiempo quirúrgico por parte de los médicos. El diferimiento varía no solo por institucion sino también por unidad,  sin embargo, la selección y manejo de pacientes con padecimientos que requieren tratamiento quirúrgico, muestra en ocasiones un rezago, ya que se aplican los mismos criterios a todos los pacientes sin tomar en cuenta a veces el riesgo quirúrgico.

 

Las causas son multiples: vacaciones del personal, quirofanos no funcionales, errores de programacion, complicacion de la enfermedad, quirofanos ocupados (por una urgencia) falta de camas, etc. Es necesario revisar los procesos de la atención médica que se están proporcionando, a fin de encontrar áreas de oportunidad que permitan elevar la calidad del servicio por medio de la satisfacción del usuario. Es evidente que a pesar de la optimización de recursos obtenidos, la calidad se incrementa al personalizar la atención, acercar en tiempo y lugar los servicios al usuario y provocarle menos molestias. Cada unidad médica deberá implantar las mejoras de acuerdo a sus necesidades y buscar estrategias aplicables en todo el sistema. Lo cierto que el diferimiento es siempre un problema de hospitales.

Dr. César Álvarez Pacheco 

[email protected] 

@cesar_alvarezp 

Huatabampo, Sonora

 

 



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