• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

Mentimos menos al hablar en una lengua extranjera

LA VANGUARDIA DIGITAL /




Nota publicada: 2018-07-04

04 de julio del 2018.- La honestidad habla una segunda lengua. Esta es la conclusión a la que han llegado un grupo de científicos tras analizar los resultados de una investigación efectuada paralelamente en varios puntos del planeta como España (Barcelona), Estados Unidos e Israel.


El estudio pretendía esclarecer si las personas, en un contexto de una lengua foránea, eran más (o menos) honestas que cuando se expresaban en su lengua habitual, y los resultados obtenidos no dejan lugar para la duda. “En un contexto de lengua extrajera las personas tienden a mentir menos que cuando están en un contexto de lengua nativa”, explica a La Vanguardia Albert Costa, investigador ICREA, miembro del Center for Brain and Cognition de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y coautor de la investigación.


Barcelona fue la sede de uno de los cuatro grupos de personas que fueron objeto del estudio, que se ha publicado en la revista Topics in Cognitive Science . Se reclutaron a 185 individuos que debían cumplir con dos requisitos básicos: tener el español como lengua materna y saber inglés. De manera aleatoria, una parte de ellos efectuó la prueba en español y la otra en la lengua extranjera.


La prueba a la que tuvieron que someterse fue cuanto menos curiosa. A cada uno, por separado, se le hacía entrar en una habitación en la que estaban absolutamente solos. No había ni cámaras ni ningún otro sistema de grabación que pudiera inmortalizar lo que sucedía en la estancia. Lo único que les pidieron los investigadores fue que les dijeran, una vez hubieran abandonado ya la habitación, qué número habían sacado tras lanzar el dado que se encontraba dentro de la estancia.


Obviamente, la prueba no era tan sencilla como puede parecer. Tenía truco en forma de dilema moral: a todos ellos se les pagaría en euros el número que hubieran obtenido con el dado. Por ejemplo, si uno había sacado un 6 se le entregarían seis euros, mientras que si otro había obtenido un 1 se le pagaría un euro. “Sólo la persona en cuestión sabe qué número sacó, nosotros no lo sabremos nunca”, subraya Costa.


Pero lo que sí sabían los investigadores, y saben, es que si fueron cientos los sujetos que hicieron la prueba, por probabilidad, deberían haber salido “más o menos igual número de ‘6’, de ‘5’ o de ‘4’”. “Tendría que haber una distribución más o menos homogénea de los números”, puntualiza el investigador de la UPF. Claro, pero eso en el supuesto de que todos hubieran dicho la verdad. En caso contrario, en el cómputo global habría habido “más ‘6’ y más ‘5’ que no ‘2’”.


Y eso fue exactamente lo que sucedió: “Lo que hemos detectado es que cuando la explicación del número obtenido con el dado se hizo en una lengua extranjera, el número de ‘6’ o ‘5’ fue menor que cuando la explicación se hizo en una lengua nativa”, esgrime Costa. “El efecto es claramente significativo y aparece en todas las muestras”, añade.


Además de la muestra de Barcelona, el estudio incluía tres más: una hecha en Chicago, con el inglés como lengua materna y el español como extranjera; una tercera con el coreano como idioma materno y el inglés como foráneo; y una cuarta y última con el hebreo como lengua materna y el inglés como extranjera.


Explicaciones al fenómeno


Aunque no hay una respuesta clara, los investigadores sospechan que hay dos posibles explicaciones a los resultados obtenidos. “Cuando alguien está en un contexto de lengua extranjera es menos emocional”, sostiene Costa. “Este descenso de la emoción permite a la persona ser más analítica y decir ‘esto de mentir no está bien’”.


En resumidas cuentas, “la idea teórica se basa en la premisa de que reduciendo el efecto emocional (el primer impulso), se reduce el egoísmo de mentir en situaciones en las que uno sabe que no le pillarán”.


Cuando disminuye el efecto emocional, se reduce el egoísmo de mentir


La segunda explicación tiene que ver con el dominio de la lengua. “Cuando hablas en una lengua foránea, el procesamiento es más lento, más costoso, y eso frena el primer impulso”, apunta Costa.


Para este investigador, “en las situaciones en las que uno está seguro de que no le pillarán, la tendencia más automática es la de sacar provecho de la situación”. Y en esta idea de aprovecharse del otro hay una variable que tiene su peso específico: “Parece bastante claro que, algunas personas, en situaciones en las que no conoce al individuo al que está mintiendo, su reacción tiende hacía la idea de sacar rédito del momento”, arguye el investigador de la UPF.


Mentira grupal


Hay algunos contextos en los que la acción de mentir no deja tanta mala consciencia al mentiroso. “Existe un estudio muy interesante que demostró que cuando alguien miente contigo, tiendes a mentir mucho más que si lo hicieras solo. La idea es que la colaboración tiene una parte oscura, que es que promueve la corrupción”, explica Costa.


“Si tú tienes en mente hacer algo que no está demasiado bien y los de tu entorno te dicen que no cuentes con ellos, te lo pensarás dos veces”, agrega.


Ventajas


A ojos de los investigadores, las conclusiones a las que han llegado a partir de este estudio pueden ser muy beneficiosas. “Hay muchas personas en un contexto de lengua extranjera tomando decisiones. Los políticos que tenemos en Bruselas, por ejemplo, están en un entorno en el que se habla inglés como lengua extranjera, y negocian y deciden cosas por nosotros”, explica Costa.


“Saber cómo la toma de decisiones, incluso la de mentir, varía dependiendo del contexto creo que es algo muy importante”, concluye.


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