• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 24 No. 724    

PANcho la quiere...

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2018-07-19

Francisco de Paula Búrquez Valenzuela era hace poco menos de 20 años atrás, un joven y bonachón empresario –hoy apenas rebasa los 60 años- cuya incursión en la política sonorense se dio a la par de su accionar en las cámaras empresariales.

Siendo presidente del Centro Empresarial del Norte de Sonora irrumpió en la política local con una estela de empresario exitoso -que algunos comentaban ya empezaba a declinar-, gana la contienda por la presidencia municipal de Hermosillo, arrebatándole, prácticamente, la joya de la corona a un gobierno estatal priista. Que si lo hizo arropado por la “ola Fox” poco importa, al fin de cuentas fue la voluntad ciudadana quien decidió su llegada.

Hombre de fácil palabra, alegre, optimista y, hasta cierto punto divertido, ¿quién no lo recuerda como “Pancho el bailador y su banda payaso”? Fue a todas luces un alcalde de claroscuros, sobresaliendo porque retó la fuerza política del entonces gobernador priista Armando López Nogales, a quien prácticamente obligó a dejar de lado el proyecto de impulsar la instalación de una desalinizadora para dotar de agua potable a Hermosillo.

De allí para el real y con abiertos disensos con los poderosos que controlaban su partido, los bonos de Pancho Búrquez como negociador político subieron entre la militancia del blanquiazul, lo que le permitió llegar a ser presidente estatal de su partido y, siempre combinando su actividad política con la empresarial, pudo llegar a ser senador de la República por primera minoría, cargo que actualmente ostenta y en el que ha tenido intensa participación desde sus funciones como presidente de la Comisión de desarrollo urbano y ordenación territorial, aunado a las derivadas de ser el coordinador de la agenda legislativa del grupo parlamentario del PAN.

Como legislador ha presentado en tribuna interesantes iniciativas en materia de desarrollo económico, productividad y competitividad y es perseverante en su interés por desarticular la alta burocracia que considera un trabuco que nos impide avanzar como país; un discurso controversial y cuestionado por muchos, pero que maneja con tal vehemencia que, prácticamente, se ha convertido en icónico para su persona.

Su experiencia empresarial y político-partidista le han brindado, sin lugar a dudas, una visión muy propia de lo que sucede no solo en el interior de su partido, sino de los vaivenes, dimes y diretes de la vida política nacional y le permite reflexionar, no solo sobre el futuro de su partido sino de la mayoría de los partidos políticos que esperan renacer y trascender significativamente después del tsunami en el que se vieron arrollados después de la victoria de Andrés Manuel López Obrador y, por ende, de ese movimiento político-ciudadano que se gestó en torno a su persona y que desembocó en su elección como presidente electo de México.

No extraña entonces que Pancho Búrquez manifieste su deseo de buscar la dirigencia nacional del blanquiazul para impulsar los cambios necesarios que hagan revertir al partido a sus orígenes en la búsqueda del bien común; así como limpiar, como lo dice abiertamente, “la pus y podredumbre” de su seno; enfatizando la imperiosa necesidad de que en la selección de dirigentes, la participación abierta sea elemento decisorio para retomar el rumbo de defensa de las causas e intereses ciudadanas.

Un llamado a la apertura total del blanquiazul que difícilmente creemos tenga la aceptación de la militancia que hoy lo conforma y decide sobre los qué, cómo, cuándo y quiénes acceden al poder en el PAN, pero que en los últimos años se cerró en torno a una minoría que sigue ostentando el poder partidista. De allí que en el balance reflexivo después del tsunami, ha quedado en evidencia que las decisiones políticas realizadas no fueron las mejores ni las más indicadas para seguir siendo alternativa y opción ciudadana, cuando menos en aquellas regiones en los que desdeñaron totalmente la opinión de la militancia y se apartaron del clamor ciudadano.

Pancho quiere la dirigencia y, aunque sigue batallando en su lucha contra el cáncer que padece, continua activo y fiel al nombramiento que el periódico Reforma le otorgara como uno de los nuevos “Bravos del Norte”, empresarios rebeldes que aspiran a la necesaria transformación de nuestro país, sobre todo ahora que el viejo sistema político colapsó y se empiezan a gestar los cambios que todos esperamos generen bienestar a todos los mexicanos.

¿Lo logrará? Ya veremos…



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