• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

Simpatías contra estructuras

Francisco Rodríguez / franciscorodriguezrodriguez@hotmail.com




Nota publicada: 2018-01-19

Kiosco Mayor

De Francisco Rodríguez

 

Viernes 19 de enero de 2018

 

Simpatías contra estructuras

 

*El PRI lleva ventaja en estructura territorial

*PAN ya lo hace, y bien, pero está destrozado

*MORENA tiene simpatías pero no es suficiente

 


Los días pasan y el candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, sigue a la cabeza en las encuestas que distintas empresas, serias y no tan serias, llevan a cabo en todo el país. Es algo normal pues el tabasqueños lleva muchos años en campaña y el conocimiento de su nombre, obvio, es mayor al de Ricardo Anaya y desde luego al de José Antonio Meade. La más reciente encuesta, este año, de Mitofsky, refleja un 23% para AMLO, un 20 para Anaya y un 18% para Meade.

 

Me parece que tanto para los panistas como para los priistas, esos datos aun no son preocupantes porque las campañas apenas han iniciado, aunque técnicamente les llamen precampañas y por ello aún tienen, por ese tecnicismo, ciertas limitaciones de promoción. Esa fotografía del día, eso son las encuestas, cambiará en las siguientes semanas hasta llegar a un punto de empate técnico entre los tres principales candidatos a la Presidencia de México.

 

Habrá factores que son insólitos y no hay certeza de como influirán, y me refiero específicamente a los candidatos independientes, quienes seguramente tendrán su votación, mucha o poca, pero nadie sabe, aunque saquen sus deducciones, a qué partido, o alianza, afectará. En teoría Margarita Zavala afectaría al PAN porque se presume "jalará" muchos votos azules, pero también podría atraer votos ciudadanos, de los cuales mucho de ellos son simpatizantes de Acción Nacional.

 

Sin embargo, se presume también, que el ciudadano Meade "jalará" muchos votos de esa sociedad sin partido, incluso de la misma militancia o simpatizantes del blanquiazul. Y Se supone, así sacaron las cuentas, que será una cantidad mayor a la que seguramente perderán de su militancia indignada por tener que recurrir a un candidato externo lo cual, para esos priistas, es un mensaje de que dentro del PRI no hay cuadros capacitados y de nada les ha servido tantos años de carrera política.

 

Y MORENA, o mejor dicho su dueño y candidato presidencial eterno (van tres con esta) está "jalando" a muchos integrantes de su anterior partido, el PRD, unos porque son seguidores de AMLO y otros por rechazo a esa alianza del Sol Azteca con el PAN.

 

Es decir, estamos hablando de millones de votos inseguros para todos, además de esos seis millones de jóvenes que se espera participen en este proceso electoral, aunque las estadísticas dicen que ese sector, que tienen su credencia del IFE por primera vez, acude a las urnas en un muy bajo porcentaje, menos del 10 por ciento (en el 2000 cuando ganó Vicente Fox fue una elección atípica porque el porcentaje superó el 10 %).

 

Todos ven las encuetas, que si bien es cierto da una idea del sentir de la población, también lo es que no es otra cosa que la fotografía del momento, que puede variar al día siguiente. Además, ojo, es efectivamente la intención del voto, pero no refleja necesariamente la voluntad de que el ciudadano salga a votar. Ahí es donde las cosas cambias porque ante la apatía de una gran parte de la sociedad de salir a emitir su sufragio, es cuando mayor realce toma la estructura territorial que tenga cada partido y su capacidad de movilización para convencer y llevar a sus simpatizantes a votar. Y en esto, el PRI lleva gran ventaja, aunque en los últimos tiempos el PAN mucho ha aprendido y ya lo hace y lo hace bien.

 

Hasta hoy, es evidente ninguno de los partidos ha exhibido algo nuevo,  no se aprecia creatividad en sus campañas y mantienen el viejo discurso, pero quien se ubica en peor posición es el PRI por ser quien ostenta el gobierno federal.

 

El PRI tiene la ventaja de tener el poder presidencial pero la gran desventaja de ser responsabilizado de todo lo malo que ocurre en este país, aunque en realidad no lo sea del todo. Siempre será más fácil criticar que gobernar y siempre las campañas negras serán utilizadas por la oposición, particularmente la calumnia, la cual es el como el carbón, no quema pero mancha.

 

El tricolor no tiene un discurso efectivo, que llegue a las mayorías, y en parte ello obedece a que no ha entendido que más importante de cómo se ve el PRI es el cómo se ve el régimen, cómo lo ve la ciudadanía. Es un error pretender hacer del PRI el bueno de la película, es mejor entrarle al discurso, pero por lo que se ve no lo tiene, aun, porque sigue con el tradicional. Tal vez la esperanza sea precisamente Meade.

 

Todos los discursos de campañas electorales son alentadores, esa es la idea, sembrar la esperanza de que las cosas puedan cambiar para bien, particularmente para aquellos sectores que siempre han vivido en la marginación, desde luego también para las clases medias y para los sectores productivos que demandan certeza jurídica y reglas claras para sus negocios. Todos exigen terminar con la corrupción oficial y  ver gobiernos transparentes, pero en los hechos, no en discursos.

 

La ciudadanía demanda honestidad, lamentablemente nadie de los candidatos, o precandidatos, puede tirar la primera piedra porque ninguno partido se salva de la corrupción en la que han estado inmersos algunos de sus militantes cuando ostentan el poder. Aun así, quien manifieste más honestidad en su discurso y sea congruente en el decir y el hacer, ganará la simpatía de millones de mexicanos que no militan en ningún instituto político.

 

¿Cómo le dirán al ciudadano que el dinero que gastan en su promoción viene de los propios ciudadanos?

 

¿Cómo le argumentarán a la sociedad que se gastan miles de millones de pesos para jugar al juego del poder, y qué ese dinero es de sus impuestos producto del trabajo que día a día realizan y que a veces ese salario no alcanza ni para comer, pero eso sí antes hay que darle su tajada (impuesto) al gobierno?

 

No, no es fácil, y menos lo es cuando se está en el poder. Para López Obrador y Anaya es muy fácil criticar y ofrecer esperanzas al mexicano, prometer que México cambiará con su dirección, como si fuesen a llegar con la varita mágica que todo lo puede. ¿Cambió AMLO a la Ciudad de México?, claro que no; ¿cambió Fox o Calderón este país? Claro que no.

 

El grave problema de inseguridad que vivimos no inició en este gobierno, que tampoco la ha podido controlar, el PAN estuvo 12 años continuos y ¿qué hizo por la inseguridad?

 

López Obrador si se ha convertido en un "Nini", como dicen, pues lleva muchos años sin trabajar y sin estudiar, siempre viviendo del gobierno, y viviendo muy bien. Anaya, al menos ya aprendió inglés y francés, aunque sea un poco, o tal vez el que le pudo trasmitir su familia (esposa e hijos) que vivían en Canadá a donde semanalmente los iba a visitar.

 

Meade al menos se le conoce por ser un hombre trabajador, disciplinado, que ha prestado sus servicios a gobiernos del PRI y del PAN, dicen es altamente capacitado y por eso el PRI lo adoptó para que fuera su candidato ante la ausencia de un cuadro tricolor valioso para competir por la Presidencia de la República, ¡que tristeza para los priistas!

 

En la actualidad, sin duda pesa más el hombre, o mujer, que los partidos, pero aun así la estructura y capacidad de movilización que tengan cada uno de los institutos políticos, será factor importante, casi determinante.

 

Por eso, la incógnita es ¿Quién ganará, las simpatías o la estructura?



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