• Hermosillo, Sonora, México a     |  Año 20 No. 690    

Austeridad en el Congreso y ¿qué sigue?

Azalea Lizárraga / azaleal@prodigy.net.mx




Nota publicada: 2017-02-02




Para los que damos seguimiento al acontecer legislativo estatal por diversas razones, resulta más que evidente que las diferencias de su composición ideológica, aunado al color del gobierno en turno, son factores que imprimen el sello de la casa -para bien o para mal- a cada legislatura.

Que si además son mayoría acorde al color del gobernante en turno, les brinda también aires de eficiencia legislativa pero que, lamentablemente, a veces no alcanza para  despertar en ellos ese sentimiento de responsabilidad y compromiso social que se supone deberían tener, habida cuenta que se supone son nuestros  representantes populares elegidos para que colaboren con sus prácticas a mejorar las condiciones de vida.

Tener mayoría, aunque sola sea “simple”, ayuda mucho a concretar acuerdos y pasar iniciativas que de otra forma hubieran dormido el sueño de los justos y/o se habrían turnado a la famosa congeladora legislativa. Otras veces, como en el pasado reciente, ha servido para dar machetazos duros y a la cabeza de los ciudadanos. 

La gente está tan desilusionada y encabritada con el actuar de nuestros ilustres diputados, que la presente legislatura ha tenido que bailar hasta con la más fea del pueblo, para tratar de bajarle -aunque sea una rayita- al descontento y hartazgo popular que cada vez con mayor frecuencia se expresa en manifestaciones y consignas frente al “palacio” legislativo.

Ya no es tan fácil tirar la piedra y esconder la mano; como también se les dificulta cada vez más nadar de muertito o hacer como que se les apareció la Virgen de Guadalupe y los iluminó con su muda sabiduría y/o “levanta dedos” colorido.

Y en los avances positivos de la presente legislatura, mucho ha tenido que ver la mano izquierda de los dos principales coordinadores parlamentarios del PRI y del PAN, porque a jalones y estirones han sabido tener la fiesta en paz, al menos en lo que trasciende al público; me refiero a Epifanio El Pano Salido y Moisés Gómez Reyna.  Que si ahorita andan “volando” algunos diputados respecto al color que deben pintar sus votaciones, es reflejo de esas discrepancias de a quién le deben finalmente sus lealtades, si al partido que los impulsa o al pueblo que los elige.

Los diputados de otros partidos la tienen más fácil, se unen a una u otra corriente y ya la hicieron. Ya saben que pueden ser hasta mudos para negociar y, generalmente, con resultados muy productivo$, aunque quedan más chupados que un limón y derechito a la basura van a dar, como dice un connotado político. El descrédito popular poco les importa… ya resolvieron su ritmo de vida por buen rato y “pueque” luego llegue “el viejo o el compadre” y sigue la mata dando.

Claro que en “la chiquillería” –por aquello de que son pocos-  parece haber honrosas excepciones, como el diputado por Movimiento Ciudadano que parece se mueve solo y medio aislado, pero ha logrado proponer algunas iniciativas que han tenido eco entre las fracciones parlamentarias, como la propuesta de desaparición del fuero de los servidores públicos que irá amparado por la firma de 10 mil sonorenses cansados de tanta vaquetonada que cometen y suele quedar impune. 

En este año y medio de gestión, nos agradó saber que se cancelaron la partida del Fondo Legislativo que ascendía a poco más de 132 millones de pesos, así como, al menos así lo dicen, el pago de bonos como el navideño y según esto, hasta el que tradicionalmente recibían al finalizar sus gestiones en la legislatura. Veremos si fue cierto al final.

Por lo pronto, empezaron bien el año, ya que al darse cuenta de que el horno no estaba para bollitos, al ver el descontento popular por el gasolinazo y hasta por la llegada de Trump a la presidencia de los Estados Unidos, echaron la casa por la ventana y se pusieron una estrellita más en la frente con la reducción de gastos y prerrogativas por la cantidad de 12 millones de pesos más.

Austeridad que por tratarse de reducciones en el costo de nómina, boletos de avión, viáticos, gasolina, consumo de alimentos y seguro de gastos médicos mayores, ha sido aplaudida mayormente por los sonorenses que trabajando de sol a sol, no pueden darse esos lujos.

Medidas de austeridad adicionales que nos dicen serán destinas a diversas causas de beneficio social y que cada diputado llevará a sus respectivos municipios.  Algo así como para demostrar que están haciendo esta parte de la gestión que sus representados esperan de ellos, aunque no sea su función como tal.

 Y podrían haber obtenido una evaluación de 5 estrellas –como los grandes hoteles- de haberse animado a seguir el ejemplo de la señora gobernadora de reducirse el sueldo... Ah, pero, aunque algunos lo desquiten trabajando como debe ser; los hay también quienes –independientemente del género, aclaro- todavía no terminan de tirar el piojo y/o apenas les alcanza para sus gastos básicos. Imaginamos que por ello no se lograron los consensos para hacerlo. Lástima, habrían logrado más sin tener que después andar jugando a ser santocloses de verano.

azaleal@golfo.uson.mx

@Lourdesazalea

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